sábado, 29 de junio de 2013

“TANQUE SUA SANLUISINA, SUPREFECTA CHUCRA”

Doña Eulalia Saavedra

"El poder nace del bastón"

Cada vez que entro a la sala y levanto el mentón veo el rostro deliberamente emblanquecido, con una nariz aguileña que tal vez no tuvo, la trenza que descansa sobre la espalda, el collar de oro ornando el menudo cuello que emerge ligero por entre el lienzo  verde del traje que quien sabe nunca existió. Es la imagrn de mi abuela Eulalia Saavedra pintada por algún pintor desconocido de aquellos que pintaban novios recién casados suponiendo joyas, vestidos y linajes   como intentando suplir lo que hacia falta para eternizarlos en la posteridad.
Mi abuela, fue originaria de Ochco Colpa, un poblado de San Luis, donde crece el cactus que produce las tunas. Desde allí, un recio peón a lomo de burro, cada temporada de verano traía para  la tía Rebeca, nuera de  mi difunta abuela, media docena de cestos con las preciadas tunas. Cada vez que el recio peón pasaba airoso  por Sequia Calle* sabíamos que esos días el almuerzo tendría postre. En efecto en la tarde una joven rolliza ingresaba a mi casa con un ceso de tunas, era el envío generoso de la tía Rebeca. De la condición de productor de tunas de Ochco Colpa mi abuela heredó  el mote de “Shuca Pupu”** que tal vez nunca escuchó; pero, que con intensión de denostarla algunas personas la zaherían secretamente con tal epíteto.
Pues, entonces debo confesar, para beneplácito de mis muchos amigos sanluisinos quienes tienen un bastón como adminículo disuasivo, que tengo sangre saluisina. Chacas y San Luis son dos pueblos cuyas rivalidades han dado lugar a que ambos se desarrollen como consecuencia de la competencia exacerbada de entre ambos. Cuando San Luis se convirtió en provincia Chacas no se podía quedar, suplicó, lloró y llegó a ser provincia; cuando Chacas consiguió colegio los saluisinos jamás vendrían a estudiar al colegio de Chacas; entonces lloraron, suplicaron y gestionaron su propio colegio.  De esta rivalidad irrenunciable de ambos pueblos tenemos muchas anécdotas; pero, solo quiero contarles dos que siempre han estado latentes en mi recuerdo desde niño.
Eran los años en que teníamos una pequeña hidroeléctrica construida por la Confederación Luterana para ambos pueblos, que fue instalada por los holandeses, y que conforme crecieron ambos pueblos, su potencia ya no abastecía la demanda de electricidad. De modo que la solución salomónica para que tuvieran energía eléctrica fue que el suministro fuera alternado: un día para Chacas y otro para San Luis. Así permanecimos, resignados a la alternancia  por un buen tiempo, hasta que una noche en que se celebraba una fiesta en Chacas, en medio de la parranda,  la luz intempestivamente se fue. Al rato llegó la noticia que una incursión de pobladores sanlusinos había consumado la sustracción todos los fusibles de la hidroeléctrica y trasladado a San Luis dejandonos en tinieblas, como venganza por una equivocación en la alternancia. Incursión, además, que había sido encabezada por una chacasina, casada con un  distinguido sanluisino, que huyó luego de la sustracción hacia San Luis junto a sus seguidores y su preciado botín en una camioneta. De ese modo que nos quedamos sin luz por más de una semana hasta que se aclararon los hechos y se dieron las disculpas correspondientes.
Otra ocasión durante  el mantenimiento de la carretera Chacas Carhuaz  trajeron un tanque de combustible, que luego de los trabajos de mantenimiento quedó abandonado a la vera de la carretera. A la sazón tenía San Luis, como adelantándose a los tiempos,  una subprefecta, quien viendo la inutilidad de tener un tanque abandonado había previsto mejor destino en su tierra, San Luis, para aquel tanque. Así que un día secundada por sus más leales colaboradores trasmontó la Punta Olímpica en un vetusto volquete alemán con la intensión de trasladar a San Luis el abandonado tanque. Mientras en Chacas enterados de lo que según ellos era una de intensión de  latrocinio de la suprefecta; el alcalde y las autoridades en una especie de blitzkrieg,*** con una capacidad de  reacción inaudita, le tendieron una barricada en la salida Chacas.   De modo que cuando la subprefecta pasó e intentó salir de Chacas se encontró con las autoridades detrás de la barricada en estado de guerra. Así que no le quedó otra cosa que descargar el tanque en el mercado de Chacas dónde con el tiempo se evaporó.
Este hecho le dio nombre a una curva de carretera que está ubicada al otro lado de la cordillera. El tío “Nene”, un día llevó una lata de pintura y escribió, en una roca cerca de donde estuvo el tanque, lo siguiente: “Tanque sua sanluisina, suprefecta chucra**** y desde esa fecha la curva se llama Tanque sua.
Chacas, 29 de junio de 2013.

* La calle de la asequia.
** Shuca: la espinilla de la tuna ; Pupú: ombligo
*** Guerra relámpago
**** Sanluisina ladrona de tanques, subprefecta flaca reseca.